He podido
recopilar una serie de historias y experiencias que ilustran muy bien
como se le puede decir a un niño que NO sin que se caiga el
mundo.
Comunicación. Uno de los grandes errores que cometen los
padres es no hablarle a los hijos del dinero. Mientras más se les explique
(conforme a su edad, claro), que es el dinero, de donde viene, como se
administra, que es un presupuesto, porque no se puede tener todo de golpe
al mismo tiempo, etc.
Más fácil le
será al padre explicarle en un momento de berrinche o necedad el porque no
se puede comprar X cosa. El conocimiento es poder!.
Los límites no son malos. Un niño de forma natural
NECESITA límites. Nada más vean uno de esos programas británicos de
niñeras que rescatan a padres abrumados por el comportamiento de sus
hijos, y confirmarán que en cuanto se les pone límites sanos los niños se
vuelven un encanto. Si están en el cine y el niño quiere, palomitas, y
luego chocolate, luego un refresco y luego… Firmemente hay que decirle
cual es el límite y porque. Si el padre es firme y no se doblega ante el
posible chantaje, el niño lo tomará bien, aunque no sea de forma
inmediata.
No siempre digas que no. Los padres tienen un instinto
maravilloso de proteger a sus hijos de cualquier pena, dolor o pérdida.
pero a veces eso funciona en contra tanto de los hijos como de los propios
padres. A veces vale la pena “no ponerse en medio”.
Negocia y establece acuerdos. Cuando recién me gradué, me
fui a Vancouver, Canadá de viaje y a hacerla de baby sitter de mis primos.
El me recibió en casa a cambio de que yo ayudara a cuidar a Chris de 5
años, y a Jessica de 7. Ambos niños eran dulces, pero sabían manipular!.
Chris se la pasaba pidiendome “quarters” (25 centavos de dólar). Al
principio se los daba porque no tenía el corazón para decirle que no
porque me lo pedía muy bonito (corazón de pollo), pero la verdad es que yo
andaba en plan super pobre, sin poder ganar dinero en una estancia de más
de dos meses así que pronto esos quarters se volvieron más valiosos. Al
principio, le expliqué que no podia darle, y bajó la frecuencia, pero
volvió a insistir y era MUY seguido hasta que un día le dije: Bien Chris,
hoy te voy a dar un dólar (le brillaron los ojitos), pero necesito algo a
cambio. Que no me pidas nada de dinero hasta dentro de 8 días. Obviamente
dijo que si. A los dos días ya andaba pidiéndome un quarter otra vez, no
se si porque olvidó el acuerdo, o porque se estaba haciendo de la vista
gorda esperando que Yo olvidara el acuerdo. Le dije muy cariñosamente que
no, porque todavía faltaban 6 días para que acabara el trato. Con voz muy
dulce lo aceptó y no me volvió a pedir hasta bien pasados los 6 días. Un
acuerdo es un acuerdo y debemos respetarlo tanto los pequeños como
nosotros los adultos.
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