En Newton, Massachussets, una profesora de literatura pide a sus
estudiantes que reflexionen y escriban sobre su propio proceso de
maduración. ¿Por qué? Porque próximamente estarán leyendo “Sus Ojos
Miraban a Dios” (por Zora Neale Hurston) y centrarán su atención en
el crecimiento y desarrollo del personaje central.
Un
sencillo esquema, dividido en cuatro partes, le proporciona a los
profesores un lenguaje y una estrategia para mejorar sus esfuerzos en la
enseñanza para lograr una mayor comprensión. En Braintree, Massachusetts,
un profesor de matemáticas pide a sus estudiantes que diseñen un plano
para el centro comunal, incluyendo los espacios para bailar y un lugar
para la orquesta.
¿Por qué? Porque el diseño incorpora varias figuras geométricas y un área
determinada. Los estudiantes deben utilizar lo que han estudiado sobre
áreas para llegar a un plan efectivo.
En Sudbury, Massachussets, estudiantes de ciencias preparan presentaciones
que explican sus posiciones acerca de si el presidente debe o no firmar un
convenio internacional sobre protección ambiental. ¿Por qué? Porque
generar dichas explicaciones ocupa a los estudiantes en la aplicación y
evaluación de varias perspectivas científicas relacionadas con el
calentamiento global.
Para quién esté alerta con las tendencias actuales en la práctica de la
enseñanza no le sorprenderán estos ejemplos. Constituyen aplicaciones de
un esfuerzo dedicado a que los estudiantes le presten una mayor atención a
las disciplinas académicas que están aprendiendo, estableciendo relaciones
entre su vida y esas disciplinas, entre los principios y la práctica,
entre el pasado y el presente.
Hay, sin embargo, algo diferente en los ejemplos presentados y no
propiamente en lo que se percibe en la superficie, sino en lo que está
detrás de ellos. Estos tres profesores crearon sus planes con la ayuda de
un marco sencillo, desarrollado como parte de una colaboración que se
encuentra en curso entre profesores del área de Boston e investigadores en
la Escuela de Posgrado en Educación de la Universidad de Harvard.
Los miembros del Proyecto de Enseñanza para la Comprensión (EpC), esfuerzo
de cinco años financiado por la Fundación Spencer, han venido investigando
la naturaleza de la comprensión, han desarrollado un enfoque hacia la
enseñanza para la comprensión, y lo han ensayado en varias situaciones en
el aula durante los últimos años. En colaboración con 60 profesores de
secundaria, hemos aprendido mucho en reuniones conjuntas, desarrollando
planes de estudio, realizando experimentos, observando y hablando con los
estudiantes, y redactando estudios de caso. Los resultados de todo este
trabajo se resumen en el presente artículo.
TODOS ENSEÑAMOS PARA LA COMPRENSIÓN, PERO...
A nuestra investigación inicial le dio mucho peso el hecho de que la
mayoría de los profesores pudieran dar testimonio sobre la importancia de
enseñar para la comprensión, así como las dificultades de esa empresa. Los
profesores saben muy bien que con frecuencia, sus estudiantes no
comprenden conceptos claves como deberían hacerlo. La investigación
confirma dicha percepción. Varios estudios han documentado la falta de
comprensión de los estudiantes acerca de ideas claves en las matemáticas y
en las ciencias y su visión parroquial sobre la historia o, su tendencia a
reducir complejas obras literarias a estereotipos, etc.
Como respuesta a estos retos, los profesores buscan maneras de ayudar a
sus estudiantes a entender mejor. Tratan de explicar claramente. Buscan
oportunidades para hacer aclaraciones. Con frecuencia ponen trabajos sin
parámetros fijos tales como la planeación de un experimento o la crítica
de comerciales en la televisión, tareas que requieren y refuerzan la
comprensión.
Aunque dichos factores estimularon nuestro trabajo, igualmente encontramos
una paradoja: a pesar de sus esfuerzos, los docentes aún se encontraban
insatisfechos con la comprensión de los estudiantes. Y los investigadores
todavía encontraban una extraordinaria falta de comprensión entre los
alumnos. ¿Por qué esa diferencia?
Varios factores parecen estar presentes. Primero, nuestros colaboradores
dedicados a la enseñanza, nos hicieron caer en cuenta de que la enseñanza
para la comprensión era sólo una de sus muchas agendas. La mayor parte de
los profesores distribuye sus esfuerzos más o menos equitativamente entre
ese y varios objetivos más. Segundo, en las escuelas donde trabajan los
profesores así como en los exámenes para los cuales preparan a sus alumnos
pocas veces encuentran apoyo a la enseñanza para la comprensión. Tercero,
surgieron preguntas sobre las estrategias: ¿Cuáles podrían ser los
programas de estudio, las actividades, y las evaluaciones que les darían,
a diario, el mejor apoyo a la enseñanza para la comprensión?
En cuanto a los dos primeros factores, tanto administradores como
profesores tienen que considerar cuidadosamente la importancia de la
enseñanza para la comprensión. Nosotros creemos firmemente que la
comprensión merece atención especial. Pero esto no quiere decir que le
restamos importancia a otros objetivos educativos. Por ejemplo, es
necesario desarrollar una gama rutinaria de habilidades de aritmética,
ortografía, gramática. Pero preguntémonos ¿para qué les sirve a los
estudiantes la historia o las matemáticas si no las han comprendido?
Entre los muchos asuntos que requieren nuestra atención en la educación,
con toda seguridad la comprensión debe estar arriba en una lista corta de
altas prioridades.
En cuanto a la estrategia, tratamos de desarrollar una perspectiva que
ayudara a los docentes a “poner la comprensión ante todo”. Esto los
estimularía a darle mayor atención de la que le han venido dando y les
proporcionaría estrategias para poder lograrlo.
¿QUÉ ES LA COMPRENSIÓN?
Al interior de la enseñanza para la comprensión se encuentra una pregunta
bastante básica: ¿Qué es la comprensión? Las buenas respuestas no son del
todo obvias. Para establecer un paralelo, todos tenemos una concepción
relativamente clara de lo que es el conocimiento. Cuando un alumno sabe
algo, lo puede producir cuando se le pide, puede explicarnos el
conocimiento o demostrarnos la habilidad. La comprensión es un asunto más
delicado y va más allá del conocimiento. ¿Pero cómo?
Para contestar esta pregunta, hemos formulado una percepción de la
comprensión que concuerda tanto con el sentido común como con varias
fuentes de la ciencia cognitiva actual. En resumen, nuestra “perspectiva
de desempeño” dice que la comprensión es poder realizar una gama
de actividades que requieren pensamiento respecto a un tema; por
ejemplo, explicarlo, encontrar evidencia y ejemplos, generalizarlo,
aplicarlo, presentar analogías y representarlo de una manera nueva.
Por ejemplo, si un estudiante “conoce” la física newtoniana en el sentido
de poder aplicar las ecuaciones a problemas rutinarios de texto, no
estaríamos convencidos de que realmente comprende la teoría. Pero, suponga
que el estudiante puede encontrar ejemplos en su experiencia diaria (¿Por
qué tienen que ser tan grandes los delanteros del fútbol americano? Para
que la inercia sea mayor). Suponga además que el estudiante puede
establecer hipótesis que ilustran la teoría. (Imagínese unos astronautas
en el espacio en una guerra de bolas de nieve ¿Qué pasaría si lanzan las
bolas de nieve y éstas les pegan a ellos?). En la medida en que los
estudiantes manejen de manera más efectiva una variedad de actividades que
requieran habilidades de pensamiento acerca de la Ley de Newton,
estaríamos más dispuestos a decir que realmente la comprenden.
En resumen, la comprensión implica poder realizar una variedad de tareas
que, no sólo demuestran la comprensión de un tema sino que, al mismo
tiempo, la aumenten. Nosotros llamamos a estas acciones “desempeños
de comprensión” ¿Son todas las acciones de los alumnos
“desempeños de comprensión”? De ninguna manera. Aunque los desempeños de
comprensión puedan ser muy variados, por su propia definición deben llevar
al estudiante más allá de lo que este ya sabe. Muchas actividades son
demasiado rutinarias para ser de comprensión: exámenes de falso o
verdadero, ejercicios rutinarios de aritmética, etc. Dichas actuaciones
rutinarias tienen su importancia, pero no construyen comprensión.
¿CÓMO PUEDEN LOS ESTUDIANTES APRENDER PARA COMPRENDER?
¿Cómo se aprende a patinar? Definitivamente no simplemente leyendo las
instrucciones y observando a otros, aunque esto puede ayudar.
Principalmente, se aprende patinando.
Y, si uno es buen estudiante y realiza un patinaje reflexivo, le presta
atención a lo que está haciendo, capitaliza sobre los puntos débiles y
trabaja sobre estos. Es lo mismo con la comprensión. Si la comprensión de
un tema implica la elaboración de desempeños de comprensión, entonces la
parte central del aprendizaje para la comprensión debe ser realizar dichos
desempeños. Los estudiantes deben pasar gran parte de su tiempo en
actividades que les pidan que generalicen, que encuentren nuevos ejemplos,
que realicen aplicaciones, y que lleven a cabo otros desempeños de
comprensión. Y deben hacer dichas tareas de manera reflexiva, con una
retroalimentación que les permita un mejor desempeño.
Esta agenda se vuelve urgente cuando pensamos que los jóvenes emplean la
mayor parte de su tiempo en clase y haciendo tareas. La mayor parte de las
actividades escolares no son actividades que demuestran comprensión; por
el contrario, producen conocimientos o actividades rutinarias.
Además, cuando el estudiante sí se enfrenta a una actividad de comprensión
tal como la interpretación de un poema o el diseño de un experimento, por
lo general recibe poca ayuda sobre los criterios a emplear y poca
retroalimentación antes del producto final que le ayuden a mejorarlo y
pocas oportunidades para reflexionar sobre su progreso.
En resumen, a pesar de que los profesores tratan de hacer lo que pueden,
la práctica típica en el aula de clase no ofrece un espacio suficiente
para la realización reflexiva de actividades que demuestren comprensión.
¡Y esto lo que implica es anteponer la realización reflexiva de desempeños
de comprensión!
UN MARCO DE CUATRO PARTES
Hemos desarrollado un marco que le suministra a los docentes un enfoque
para planear y discutir un tema en particular o todo un curso. El marco
subraya cuatro conceptos claves.
1. Tópicos Generativos.
No todos los temas (conceptos, materias, teorías, períodos históricos,
ideas, etc.) se prestan por igual para la enseñanza para la comprensión.
Por ejemplo, es más fácil enseñar para la comprensión estadística y
probabilidad que ecuaciones cuadráticas, puesto que las estadísticas y la
probabilidad se relacionan más fácilmente con conceptos familiares y con
otras materias. Es más fácil enseñar para la comprensión sobre la Fiesta
del Té en Boston que sobre las políticas de impuestos de la Colonia puesto
que la primera dramatiza las políticas. Por regla general debemos buscar
tres características en un tópico generativo: su centralidad en cuanto a
la disciplina, el que sea asequible para los estudiantes y la forma en que
se relaciona con diversos temas dentro y fuera de la disciplina.
Muchos profesores han enfatizado que se puede enseñar cualquier cosa para
la comprensión, ¡aún las ecuaciones cuadráticas! Es solamente cuestión de
buena enseñanza. Nosotros estamos de acuerdo. Pero algunos temas son más
centrales a la disciplina, más asequibles, y están más relacionados con
otros. Dichos temas deben formar la médula del programa de estudio.
Sin embargo, muchos profesores sienten que se tienen que restringir al
plan de estudios establecido: se tienen que enseñar los temas programados
sin tener en cuenta su generatividad. Una solución es darle un mayor matiz
de generatividad a un tema, agregándole otro tema o una perspectiva
distinta, por ejemplo, mirar a “Romeo y Julieta” como una exploración
sobre la brecha entre generaciones o enseñar sobre las plantas para
ilustrar cómo todo lo vivo está interrelacionado.
2. Metas de Comprensión.
El problema con los tópicos generativos es que son demasiado generativos.
Cada tópico ofrece la posibilidad de desarrollar diferentes tipos de
comprensión. Para darle un enfoque más específico, ha sido muy útil para
los maestros identificar algunas metas de comprensión para un tema
determinado.
Igualmente ha sido de utilidad preparar una lista de dichos objetivos en
frases del tipo: “Los estudiantes desarrollarán comprensión acerca de ...”
o “Los estudiantes reconocerán que...”
Si el tema que se quiere trabajar es “La Fiesta de Té en Boston como una
Protesta Política”, una meta de comprensión podría ser: “Los estudiantes
desarrollarán comprensión acerca de cuáles de los factores de la Fiesta de
Té en Boston la hacen similar a otras protestas políticas en varios
períodos históricos”. Otra podría ser: “Los estudiantes reconocerán el
estado mental que se produce cuando se priva un pueblo de sus
derechos civiles”. No existe una lista “correcta” de metas de comprensión.
De lo que se trata es de enfocar la instrucción.
3. Desempeños de Comprensión.
Ya hemos definido los desempeños de comprensión y discutido su
importancia como la esencia del desarrollo de la comprensión. Aquí sólo
queremos agregar que los profesores deben elaborar desempeños de
comprensión que apoyen las metas de comprensión, y que los alumnos deben
realizar actividades que demuestran comprensión desde el principio hasta
el final de la unidad o curso. Una clase puede dedicarle varias semanas
(inclusive meses) a un tópico generativo. A lo largo de este período los
estudiantes deben trabajar en una gama de desempeños de comprensión (con
el apoyo de una información apropiada provista por textos y por el
profesor) sobre dicho tema y unas cuantas metas escogidas. Las actividades
posteriores de comprensión les ofrecerán retos progresivamente más sutiles
pero aún alcanzables. Por último, los estudiantes podrán desarrollar
alguna actividad “culminante” de comprensión tal como un ensayo largo o
una exhibición.
4. Valoración Continua.
Tradicionalmente, la evaluación viene al final del tema y se basa en notas
y responsabilidades. Estas son funciones importantes dentro de muchos
contextos, pero no sirven desde el punto de vista de las necesidades de
los estudiantes. Para aprender y para comprender, los estudiantes
necesitan criterios, retroalimentación y oportunidades para reflexionar
desde el inicio y a lo largo de cualquier secuencia de instrucción. A este
proceso lo llamamos “Valoración Continua”.
Los momentos de valoración pueden dar lugar a una retroalimentación por
parte del profesor, del grupo de pares, o a la auto evaluación de los
mismos estudiantes. A veces el profesor puede suministrar los criterios,
en otras oportunidades los estudiantes pueden definir sus propios
criterios. Aunque existen diferentes enfoques razonables de la valoración
continua, los factores constantes son los criterios compartidos y
públicos, la retroalimentación constante, y las oportunidades frecuentes
para la reflexión durante el proceso de aprendizaje.
Estos cuatro conceptos describen los cuatro elementos básicos de
instrucción que privilegian la comprensión de la disciplina. Naturalmente
no cubren todas las condiciones que afectan la comprensión de un
estudiante. Otros factores tales como la estructura de la clase y las
relaciones entre el profesor y los alumnos también juegan un papel
importante. Se considera el marco sólo como una guía que mantiene el
enfoque sobre la comprensión y les permite a los docentes diseñar unidades
y cursos que concuerden con sus estilos y prioridades particulares como
personas que ejercen sus disciplinas.
¿QUÉ HAY DE NUEVO AQUÍ?
Alguien podría preguntarse razonablemente: “¿No estamos hablando,
básicamente, de buenas actividades?” En realidad estamos hablando de la
enseñanza con buenas actividades, pero con un poco más. Ese “más” es la
contribución especial del presente marco.
Aunque los profesores siempre han tratado de enseñar usando buenas
actividades dichos métodos con frecuencia, no involucran desempeños de
comprensión. Por ejemplo, un examen de historia en forma de concurso, una
actividad artística consistente en dibujar la Fiesta del Té en Boston, y
un experimento científico con guía de laboratorio, pueden todas ser
actividades que atraigan a los estudiantes. Pero normalmente no los llevan
a pensar más allá de lo que ya saben. Mientras que algunos profesores
logran que sus estudiantes se ocupen en actividades de comprensión, su
programa de estudios puede no tener el enfoque que da el pensar en
términos de tópicos generativos cuidadosamente seleccionados y en metas de
comprensión. O bien, algunos alumnos pueden no recibir la valoración
continua que les ayude a aprender de los desempeños de comprensión.
En realidad, la parte más interesante de nuestro trabajo en el desarrollo
de este marco ha sido con profesores que, en la práctica ya hacen mucho, o
la mayor parte, de lo que el marco propone. Ellos nos han dicho que el
marco les proporciona un lenguaje y una filosofía. Les ayuda a dar un
mejor enfoque a sus esfuerzos. Francamente, le tendríamos poca confianza a
un marco si el tipo de enseñanza que propone fuera una sorpresa para la
mayor parte de los maestros. Al contrario, esperamos que éste sea
reconocido en estos términos: “Sí, ese es el tipo de enseñanza que a mí me
gusta dar y que, con frecuencia, logro dar”.
Como hemos enfatizado anteriormente, los profesores ya tratan de enseñar
para la comprensión. Así que esta visión funcional de la enseñanza para la
comprensión no tiene como objetivo una innovación radical que implique
desechar lo que ya se hace. Su presunción no es “algo completamente nuevo
y totalmente diferente” pero sí un definitivo “más y mejor”.
NOTA DE LOS AUTORES: Deseamos expresar nuestros agradecimientos a la Fundación Spencer
por su apoyo generoso a la presente investigación.
NOTAS DE LAS TRADUCTORAS: [1]Tomado de: Perkins, D. y Blythe , T. (1994) “Putting
Understanding up-front”. Educational Leadership 51 (5), 4-7.
[2] David Perkins fue hasta el año 2000 co-director del Proyecto Cero,
junto con Howard Gardner. Tina Blythe fue investigadora en el Proyecto
Cero de la Escuela de Posgrado en Educación de Harvard.
CRÉDITOS
Artículo escrito por Por: David Perkins y Tina Blythe. Traducción al
español cedida a EDUTEKA por Patricia León Agustí y María Ximena Barrera.
David Perkins fue hasta el año 2000 co-director del Proyecto Cero, junto
con Howard Gardner. Tina Blythe fue investigadora en el Proyecto Cero de
la Escuela de Posgrado en Educación de Harvard, 323 Longfellow Hall,
Appian Way, Cambridge, MA 01238.
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Las preguntas claves
Definen determinar que contenidos deben de comprenderse identificando
temas relevantes y pertinentes a través de temas generativos y organizando
propuestas curriculares alrededor de ellas; además clarifica lo que los
estudiantes tienen que comprender articulando metas claras centradas en
comprensiones clave, motiva el aprendizaje de los educandos
involucrándolos en desempeños de comprensión o capacidades que exigen que
éstos apliquen, amplíen y sinteticen lo que saben, y controla y promueve
el avance de los educandos por medio de evaluaciones diagnósticas
continuas de sus desempeños o capacidades, habilidades, destrezas con
criterios directamente vinculados con las metas de comprensión.
Preguntas Clave
Elementos
¿Qué contenidos vale la pena
comprender?
Contenidos Generativos
¿Qué
aspectos de esos contenidos deben ser comprendidos?
Metas
de comprensión.
¿Cómo
podemos promover la comprensión?
Desempeños de comprensión
¿Cómo
podemos averiguar lo que comprenden los alumnos?
Evaluación diagnóstica continúa.
BUEN TUTORIAL QUE EXPLICA LA ENSEÑANZA PARA LA COMPRENSION